Hoy, cuando salí de clase me dieron un folio escrito por amba caras. Leí el título principal: "Cuando los presos luchan por su dignidad luchan al mismo tiempo por la nuestra". Bien, en principio nada que objetar. Le doy la vuelta: "Contra la cadena perpetua legal o encubierta". Y ahí ya sí que tengo algo que decir.
Esos jóvenes que repartían los panfletos probablementen o se habían parado a pensar qué hacer con los violadores no rehabilitados, con los terroristas perfectamente conformes con sus ideas y satisfechos de sus actos, con los psicópatas, sociópatas y, en definitiva, elementos que no pueden formar parte de la sociedad de una manera normal. (Con normal quiero decir sujeta a normas)
No me negaré a aceptar la dignidad de los presos. Está claro (o quizá no tanto) que tienen que vivir en unas condiciones mínimas de higiene y salubridad, entre otras. Pero de pedir que se respete su dignidad a pedir la abolición de la cadena perpetua hay un salto ilegítimo.
Quizá contribuya a mi visión la concepción que tengo de los derechos del hombre. El hombre no nace con derechos. El ser humano cuando nace no es más que un ser indefenso, sin nombre, dependiente, sin conocimientos, ... Los derechos se los otorga la sociedad. ¿O me vais a decir que un nacido en Nigeria tiene los mismos derechos que un niño inglés? Debería tenerlos, podéis replicar, pero el debe no es más que un constructo de la modernidad, y por supuesto, de la razón occidental. La cuestión es que no se nace con derechos: los derechos se conquistan. Y también pueden perderse. Y cuando el ejercicio del derecho a la libertad por parte de una persona puede perjudicar al resto, es justo privarle del mismo.
Y es que la sociedad está hecha para los seres humanos: ni para las bestias ni para los dioses.
Soy consciente de los problemas de mi planteamiento: la falta de criterio puede hacer que cualquier elemento sea potencialmente peligroso y, por según qué intereses, encerrado de por vida. Por eso sería necesario establecer unos criterios y una normativa, evaluar al sujeto todo lo objetivamente posible para determinar si está preparado para volver a la sociedad o no. En el panfleto pedían rehabilitación, y no castigo: pues esta es la conclusión que se sigue de esa petición. Porque a veces la rehabilitación nunca llega.
La libertad en el camino...
Hace 2 horas


2 abrieron el libro...:
Da gusto ver que las ideas por las que a veces soy criticado y tachado de dictador las comparte otra persona.
Totalmente de acuerdo en lo de la adqisición y pérdida de derechos. En cuanto a las penas en sí, más que cadena perpétua o no, yo abogaría por la implantación de verdadera justicia poética en los tribunales.
Pero claro, las ideas románticas no van a ningún sitio.
Según mi profe de personalidad, aquella persona que es de una forma lo será siempre... no hay rehabilitaciones...
Es decir, si tu eres un violador (y te gusta violar y tal) nunca te rehabilitarás... Si eres un psicópata tampoco...
Un besazo
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