Salí, dispuesta a tomarme unas copas bien merecidas en la barra, con Jimmy, mi pianista. A decir, era el único de la orquesta con el que podía pasar el rato. Los demás eran imbéciles. O al menos a mí me lo parecía.
Jimmy estaba triste. Su novio se había largado del apartamento hacía unos días y no había vuelto a saber de él. En estos casos no sabes que pensar. Lo menos malo es que te haya dejado. Lo más malo, que lo hayan apalizado por marica. Entonces se acercó. Supongo que Jimmy debió molestarse en el momento, cuando dejé de escucharle, hipnotizada por ella. Luego debió pasársele, no me dijo nada. Supongo que supo concederme el deseo de gozar de una de esas oportunidades que se te presentan pocas veces en la vida. Sobre todo si eres uno de nosotros.


1 abrieron el libro...:
Deleitándome con tus relatos, en tu línea... eso está bien...
Un abrazo grande y pasa buena semanita!
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