No recuerdo desde cuándo quiero ir a Irlanda. De verdad no lo recuerdo. Como mínimo desde que tengo 11 años. Recuerdo que mi profesor de inglés nos enseñó unas fotos de su viaje a Irlanda. Cuando vi los Acantilados de Moher supe que un día yo miraría la inmensidad del océano desde ahí. Cuando vi los campos verdes, supe que quería, desde ellos, ver dónde el color esmeralda se unía con el cielo azul. Bueno, más que saberlo, lo sentí.
Después recuerdo que he visto películas documentales,leído sobre la Isla Esmeralda. Y cada palabra, cada imagen, aumentaban mi deseo, mi anhelo de aquella tierra. Casi no sé explicarlo, es como si allí hubiese algo que me pertenece, como si tuviese que ir allí para encontrar algo que perdí antes del tiempo.
No os diré que Dublín me desagrada, para nada. Pero mi corazón se acelera cada vez que pienso en Glendalough, o en esos acantilados que llamaron “de la Ruina”. En los riachuelos surcando la isla, en los paisajes verdes por donde caminaron los druidas. Me muero de ganas por estar allí.
Me encantaría visitar también New Grange, pero eso será en otra ocasión. Porque seguro que volveré. Lo presiento.
Ayyyyyy....
ResponderSuprimirA la proxima no me lo pierdo. Palabra.
Te quiero, corazon mio!
;)
Pasalo mu bien muchacha, y no olvides tomarte una cerveza a mi salud.
ResponderSuprimirsaluDOS
La verdad que a mi me pasa lo mismo con Escocia, pero desde que vi una peli donde salian los acantilados que mencionas....diossss, quiero ir¡¡¡¡¡jeje
ResponderSuprimirEspero que disfrutes del viaje( si es que vas, ;))
Un saludo