lunes 1 de agosto de 2011

Cosas tristes

En la vida hay muchas cosas tristes. Pero normalmente, el pasado no es una de ellas. Al menos, no suele serlo en la mayoría de los casos. Claro que hay momentos tristes en el pasado, igual que los hay en el presente y los habrá en el futuro, pero cuando pensamos en el pasado, en general, todo se tiñe de un halo de nostalgia que puede llegar a hacernos esbozar una sonrisa bobalicona.

Por eso en ocasiones la idea de volver al pasado es seductora. Pero no se puede. Y a mí eso se me había olvidado. Creía que se podía, pero no.

Para mí, volver al pasado era volver a mi pueblo. Mi pueblo es uno de esos "lugares blandos" donde el tiempo parece transcurrir más lentamente. Un par de días allí, y al volver a la ciudad parece que han pasado un par de semanas. Volver al pueblo es, si no regresar al pasado, casi. Es volver a un sitio donde nada ha cambiado, y si algo lo ha hecho, ese cambio se convierte en todo un acontecimiento, en algo sorprendente para el que retorna. Es un hecho que las cosas cambian, el mundo es cambio. No debería sorprender a nadie que un lugar cambie. Bien, si Heráclito hubiese vivido en mi pueblo, habría pensado de otra manera, porque allí lo sorprendente es el cambio. El fluir cotidiano pasa casi desapercibido ante lo que permanece. Y hasta esos cambios sorprendentes pasan pronto a fundirse con lo permanente.

Volver al pueblo era volver a un sitio donde podía obviar el cambio: el mío y el del resto de personas y cosas. Cuando el autobús se iba acercando, allí estaban, los sótanos de mi padre, con esa pared dos veces derribada y tres veces construída, con su huerto y el árbol que planté cuando era pequeña.  La torre de la iglesia, firme, inmóvil, dando la bienvenida, como siempre. La carretera que rodea mi pueblo seguía igual. A un lado, quizá un nuevo cartel, o un bar cerrado que solía estar abierto. Bajar del autobús significaba respirar otro aire. Después, caminar hasta casa por esas calles inmóviles en el espacio y en el tiempo, que me sé de memoria.

Todo eso sigue igual, como es costumbre, pero había algo más. El viernes por la noche se salía, al bar de siempre, a beber, a charlar, a divertirse. Y allí, los amigos de siempre.  El bar sigue siendo el mismo, el de siempre, el lugar de encuentro. Pero esta vez se me estropeó la máquina del tiempo, ya no voy a poder volver al pasado nunca más. Porque mis amigos ya no están. Todavía estoy conmocionada, pero en mi último viaje, el domingo, acudí al bar de siempre, donde todos los domingos quedábamos, unos más perjudicados que otros, para comentar la juerga del sábado anterior, y para aplicar a la resaca aquello de "una mancha de mora con otra se quita". Y una ronda de cervezas para curarnos a todos.  Ese domingo fue diferente: yo no iba perjudicada, y los demás sí. Pero no era eso: ya no era capaz de reconocer a aquellos, allí delante. Mi mejor amiga hablaba de cosas que yo no comprendía. Apenas pude meterme en la conversación. Pero no era sólo un problema de "desactualización". Es que realmente no reconocía a aquellos que había delante.

Y lo peor fue descubrir que si ellos no eran los mismos, yo tampoco. Esto ocurrió cuando entró por la puerta mi primer amor, mi amor platónico, que fue buen amigo, con el que tenía una química impresionante, con el que compartía muchas cosas. Le miré. Me miró. Y no me reconoció. Hasta pasados unos segundos interminables, no se dirigió a mí para saludarme. Ellos tampoco me reconocían. Definitivamente, mi máquina del tiempo me había fallado, y para siempre.

Esto me hace sentir desolada, inmensamente triste. Algo estúpido, la verdad, porque debería saber, como ya he dicho antes, que no se puede volver al pasado. Pero yo sí podía. Podía, al menos en cierta medida, volver a ser una adolescente. Volver a disfrutar de aquellas canciones simples, emocionarme con esa poesía que sólo nosotros entendíamos. Y beber, y reir, y repetir anécdotas que, aunque más gastadas que las palabras que usábamos para relatarlas, seguían haciéndonos gracia. ¿Recuerdas aquella vez que dormimos en el coche después de un concierto, y llovió? Las dos pensábamos que el agua se iba a llevar el coche.  ¿Te acuerdas cuando cantaste con los Malos Vicios? Y tú, ¿te acuerdas de aquel imbécil que conocí por internet? Vino al concierto, y luego me dijo que era más fea en persona que en foto, y quiso liarse contigo. Os acordáis de aquel concierto en el que...

Bueno, da igual. Tenía gracia recordarlo con ellos. Recordarlo a solas me hace sentir tremendamente vieja, como si tuviese dos losas encima de la espalda. Pero ellos ya no están. Y yo tampoco.

2 abrieron el libro...:

  1. Cuando no escriba desde el movil sera mas extenso,xo yo de tu pueblo me kedo con mi viaje a el en mi micra y q casi no te encuentro y yobprefuntandoles a las abuelicas x ti, q bn me lo pase. Que digo q habra q kwdarse con lo bueno no? Igual no xo eso es lo q yo digo
    saluDOS

    ResponderSuprimir
  2. El pasado...

    Sí, lo cierto es que en ocasiones una esboza una sonrisilla recordando ciertas cosas, pero...Cuando las cosas se tuercen de tal modo que tu vida cambia para siempre, lo único que deseas de tu pasado es, o bien hacerlo desaparecer, o bien poder ir al momento en el que cometiste el error que hizo que tu vida se torciese.

    Te comprendo perfectamente, cielo, yo alguna que otra vez he visitado lugares o hecho cosas para intentar rememorar viejos tiempos, con la ilusión de revivir momentos que no van a repetirse.
    Porque es que no van a repetirse...Las cosas cambian, nosotras ya no somos unas adolescentes, la gente ya no es la misma...

    Y los pocos (o muchos, según) momentos felices que hubieron en el pasado, se quedaron ahí...En el pasado.
    Aunque te comprendo...A mí también me gustaría intentar recuperarlos, pero es una absurda pérdida de tiempo.

    Bueno tesoro, resumiendo: quédate con que sucedió, con los buenos momentos que pasaste allí; ya sabes lo que dicen...No llores porque terminó, sonríe porque sucedió ^^


    Un besote muñecota <3

    ResponderSuprimir

Ha abierto el libro. Ahora le toca a usted hacer su contribución a esta historia. Adelante.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails